
Berta Isla se enamora joven de Tomás Nevison. Sabe que están destinados el uno al otro. Es un sentimiento recíproco así que ambos acabarán casándose a los pocos años de acabar el Instituto. Tomás, de padre británico y con una enorme habilidad para imitar voces, se marcha durante un tiempo a Oxford para complementar su educación bajo la tutela de Peter Wheeler. Allí se verá envuelto en un suceso que puede llevarle a la cárcel. La única solución que encuentra es terminar aceptando un trabajo para el servicio secreto británico, que promete enterrar el asunto a cambio de que Tom trabaje para ellos como espía o infiltrado, desplegando sus habilidades linguísticas, siendo quien no se es, viviendo vidas que no son la suya (¿Podemos acaso elegir nuestro destino?)
Tendrá Berta Isla entones que acostumbrarse a las ausencias de Tomás y a sus largos silencios. "No estoy autorizado a contarte nada". Pero mientra se espera puede imaginar. Y, después de todo, todos somos secretos para los otros.
En Berta Isla, Javier Marías vuelve a desplegar su particular forma de escribir. A lo largo del libro resuenan frases y reflexiones que giran entorno a lo que podemos elegir, a las ausencias, a la verdad y lo que se esconde, a lo que no somos y fingimos; todo ello revestido con referencias y apuntes a paisajes de Enrique V, versos de T. S. Eliot o frases de Dickens.
Grandísima novela de Javier Marías. No tan buena quizás como "Corazón tan blanco" o "Mañana en la batalla piensa en mí" pero, a mi juicio, por delante de "Los enamoramientos" o "Tu rostro mañana" (en la que, por cierto, también aparece el reclutador del MI6, Peter Wheeler).
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